SAN JUAN, A DOS AÑOS DE SU ÚLTIMO TERREMOTO

El domingo conmemorábamos un año más de aquella catástrofe natural que, el 15 de enero de 1944, devastó nuestra provincia. Hoy, toca recordar el último terremoto que vivimos, hace exactamente dos años. Similitudes y diferencias.

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El reloj marcaba las 23:46 horas. Era un lunes, 18 de enero de 2021. Muchos ya acostados, algunos aún cenando o compartiendo la sobremesa. Otros quizás en el baño, o en la calle. Tal vez en el trabajo, o arriba del auto, o del colectivo. Con la familia, o con amigos. Si en San Juan hay más de 700 mil habitantes, seguro hay más de 700 mil historias diferentes al recordar el momento en el que la tierra empezó a sacudirse.

Hasta el día de hoy se nos eriza la piel al reproducir los miles de videos que se difundieron, algunos captados por cámaras de seguridad y otros grabados a mano, en los que se ven los muebles de la casa meneándose de un lado a otro, el oleaje en las piscinas, los adornos cayéndose. Inmediatamente se nos viene a la memoria el sonido de las alarmas de los autos, los ladridos de los perros, los crujidos de la madera, las vibraciones de las ventanas. Una película de terror que duró 55 segundos, pero que pareció eterna. Si a más de 1.000 kilómetros, familias bonaerenses reportaron haber sentido el movimiento, significa que estamos hablando de un evento realmente de gran escala.

El terremoto que azotó a la provincia aquel lunes tuvo una intensidad de 6,4 grados en la escala de Richter, a solo 8 kilómetros de profundidad. Su epicentro se ubicó 54 kilómetros al Suroeste de la Capital de San Juan, en una zona comprendida entre La Rinconada y Carpintería, en Pocito. Lo más importante: no se registraron muertes directas por el episodio. Lamentablemente, al día posterior, un hombre perdió la vida cuando trataba de apuntalar una pared caída.

Los relevamientos posteriores al suceso informaron daños en al menos 30.000 construcciones (la mayoría de adobe). Al menos 3.000 de estas colapsaron o tuvieron derrumbes, y sus habitantes tuvieron que dormir sin techo hasta recibir ayuda del Gobierno, o de muchos voluntarios sanjuaninos y de otras provincias que se solidarizaron con la causa, donando ropa, alimentos y bebidas.

Después del movimiento principal, a más de uno le siguieron temblando las piernas. Esto no solo fue por el trauma, sino por las 154 réplicas que ocurrieron en las siguientes 72 horas. Algunas débiles, de 2,4°, y otras que reactivaron el miedo, de hasta 5,8°.

Una imagen muy significativa es la de la grieta que dividió en dos a la Ruta 40 en su zona sur. Recorrió los principales medios nacionales y hasta internacionales, representando la magnitud del evento natural.

Hoy se cumplen exactamente dos años y, sin dudas, es un día que sigue estando fresco en la memoria de todos los sanjuaninos.

TERREMOTO DEL 44′ 

El domingo pasado recordábamos un aniversario más del terremoto más devastador en la historia de la provincia. El 15 de enero de 1944 fue, es, y va a seguir siendo una fecha que quedará marcada para siempre.

Pocas son las similitudes entre lo ocurrido en 2021 y en el 44′. El movimiento telúrico ocurrido hace 79 años fue de 7,4 grados en la escala de Richter, y tuvo un saldo de, aproximadamente, 10.000 muertos. Números realmente aterradores.

El terremoto comenzó a las 20:49 horas, y destruyó casi el total de la ciudad. El epicentro se ubicó a 20 kilómetros al norte de la ciudad de San Juan, en las proximidades de la localidad de La Laja, en el departamento Albardón.

Sin embargo, las consecuencias del sismo fueron desproporcionadas comparándolas con su intensidad. La provincia sucumbió por la precariedad de sus construcciones, que en aquel momento eran en su mayoría de adobe, y no estaban preparadas de ninguna manera para resistir las consecuencias de los movimientos sísmicos.

La gran cantidad de réplicas que siguieron al movimiento principal terminaron de derrumbar lo que quedaba de pie. Además, la situación fue agravada por una lluvia torrencial que comenzó horas después, complicándose las tareas de rescate y afectando a los miles de sanjuaninos que habían perdido su casa.

En aquel momento, las tecnologías de comunicación no estaban tan desarrolladas como ahora. El servicio telefónico se había caído, y los familiares escuchaban atentamente las transmisiones radiales para enterarse de la situación de sus seres queridos.

Más allá de todas las diferencias descriptas, hay una similitud que prevaleció en el tiempo: la solidaridad. En antaño como ahora, los sanjuaninos se unieron en pos de ayudar a quienes lo necesitaban. En los momentos críticos posteriores a las catástrofes, todos fueron vecinos, parientes, amigos, hermanos. Es gracias a la solidaridad que la provincia se volvió a levantar. Las familias afectadas recibieron donaciones, ayudas del Gobierno provincial y nacional.

En 1944 fue necesaria mucha ayuda, y por eso Mendoza, Córdoba, Salta, San Luis, La Rioja, Santa Fe y hasta Chile prestaron su auxilio a los afectados. En cambio, gracias al avance en las construcciones, el último terremoto que vivimos los sanjuaninos fue, en amplísima diferencia, menos devastador. Sin embargo, la solidaridad fue necesaria y, gracias a las donaciones y la ayuda, aquellas familias que perdieron su hogar el 18 de enero de 2021 están siendo reubicadas en nuevas casas que el Gobierno financió.

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