Femicidio, neoliberalismo y ciudadanía

Todo trabajador del Estado nacional está obligado a capacitarse en temas de género y violencia contra las mujeres. Así es, en Argentina, desde el 10 de enero de 2019, fecha en la cual fue publicada en el Boletín Oficial, la Ley Micaela, número 27.499.

La gran cuestión consiste en encontrar límites, que contengan el gran peligro que representan las tendencias criminales propias de la condición humana. Desde la filosofía política, Thomas Hobbes, en 1651 escribió: “En su estado natural todos los hombres tienen el deseo y la voluntad de causar daño”, de modo tal que la vida consistiría en una perpetua “guerra de todos contra todos”. El ser humano no es naturalmente bueno. “El  hombre es el lobo del hombre”. Retomando a Hobbes, a partir de 1930, el psicoanálisis reconoce que en el aparato psíquico humano, anida la agresividad y la pulsión de muerte.

¿Cómo controlar esa tremenda fuerza mortífera que habita en cada humano? Un gran intento fue la creación de las religiones. En el Antiguo Testamento, en el libro del Éxodo, está escrito que Yahveh, hizo un pacto a través de Moisés: protegería al pueblo desamparado, siempre y cuando, este le obedeciera; es decir, se comportara siguiendo fielmente sus leyes. El quinto de aquellos diez mandamientos ordena: “No matarás”. De este modo, el asesinato se constituyó en pecado; y como tal, desde entonces, debe ser castigado. No por un juez humano, sino por un ser de poder infinito,capaz de ver y saber todo, todo el tiempo. El orden social, la salvaguarda de nuestras vidas reposaba entonces, en la creencia y el temor a un ser ficcional.

Con el renacimiento comenzó el mundo secular. Con la modernidad, la razón humana ocupó el lugar de Dios, y creó un nuevo poder al cual temer: el Estado, al que Hobbes designó con un nombre bíblico: Leviatán. Es el organismo político más poderoso de la sociedad, el único que detenta el ejercicio legal de la fuerza.  El monstruo Estado fue ideado para controlar a otro monstruo: la violenta condición humana. Si no funciona el temor a la sanción de un dios, debe funcionar el temor al mayor poder humano de la tierra. Si ya no resulta suficiente la creencia en el pecado, en el bien y el mal; entonces, inventamos el delito; lo justo y lo injusto. Y en adelante, las sanciones no serán divinas sino humanas, pero severas, para ser igualmente temidas.

El patriarcado, que atraviesa nuestra historia occidental desde la antigüedad hasta el presente, deposita, ante las tendencias criminales  humanas, un objeto concreto de agresión: las mujeres. Los hombres entre sí son agresivos y destructivos por motivos varios; no obstante el patriarcado define desde el plano de la sexualidad, quiénes serán mayoritariamente los victimarios y quiénes las víctimas. Una cuestión de poder consolidada por una inquebrantable transmisión cultural.  Un trabajo persistente, difuso, que tiene como agentes inculcantes, a cada habitante de este Occidente, que no cuestiona la jerarquía de poder instituida, y que se conforma con colocar la solución fuera de sí mismo. Es más complejo. El trabajo debe ser vertical desde el Estado, allí tienen lugar la decisión política y los instrumentos; pero también es horizontal, de reconstrucción masiva desde las bases.

El primer párrafo de la fundamentación de la Ley Micaela, se lee: “El Estado es responsable del femicidio de Micaela como de cada uno de los femicidios que nos están desangrando, por no prevenirlos, por llegar tarde” (Mariana Carbajal, “Estamos de duelo”, Página 12, 08/04/2017)”. Luego de citar a la periodista, la justificación avanza mencionando resoluciones y fallos de organismos multilaterales internacionales, que recomiendan las acciones que pueden tomar los Estados. Es claro, que ante el delito que pone en juego la  condición de ser mujeres, ya no hay rezos en las iglesias implorando salvación ante la divinidad.

Las y los ciudadanos le exigen al Estado; sin embargo, la tarea oficial se ve obstaculizada por diversas razones, entre las que se cuentan las cuestiones ideológicas; como por ejemplo, el neoliberalismo que, en 1955, arribó a la Argentina. Ideología que ataca rabiosamente al Estado. Hace campaña para desfinanciarlo, critica la incorporación de personal, lo acusa de intervencionista. Pregonando libertades absolutas, lo retira, lo arrincona: «Quien quiera andar armado, que ande.. » ¡y seguiría, quien quiera matar que mate? Porque para qué sirven las armas, sino para matar.  El Estado de la modernidad, con el monopolio de la fuerza, aquel Estado Liberal está siendo demolido al tiempo que impulsan un Estado Neoliberal; es decir, inexistente.

En la búsqueda de alternativas, la ley Micaela propone educar; en el sentido de instruir, pensar y persuadir. Se trata de inculcar la norma: no serás violento. Evitar el crimen no por temor al castigo divino o humano, sino prevenirlo por la convicción; no por la sanción legal, sino por una norma de sociabilidad, de relacionamiento: no serás violento con quienes no sean igual que vos, con quienes no sean tu réplica. Urge enseñar y aprender a reconocer, aceptar, comprender y enriquecerse con lo diferente, tanto en lo individual como en colectivo.

Siendo el patriarcado una construcción horizontal, cada ciudadana y ciudadano, como actores políticos, junto a la exigencia, debemos asumir una responsabilidad individual, aceptar que no somos la medida exacta de cómo hay que ser y hacer en el mundo. Y frente a la propaganda neoliberal, hay que anteponer que queremos una patria – un lugar propio, que contenga, ampare y dignifique-, y para ello, reconocer la importancia del Estado. Aunque sabemos que con el Estado solo, no alcanza. Tenemos que militar, junto a otros, por la vida.

Bibliografía y fuentes documentales:

  1. Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Ley Micaela y sus fundamentos. https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/textoCompleto.jsp?exp=1776-D-2017&tipo=LEY&fbclid=IwAR3mkWnFASiUcApMYmIhPeW0duYZa2kguBg9v0LR66UWnPQP0VA4Dh_CwmI
  2. Hobbes, Thomas. Leviatán. Tomo I. Ed. Losada, Buenos Aires, 2007.
  3. La Biblia, Ed.Verbo Divino, Buenos Aires,1.995, edición autorizada en 1989, por el Arzobispo de Quito Antonio González, 51° edición
  4. Ley Micaela, N° 27.499 https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/199848/20190110

He reelaborado este artículo, que escribí -sintetizando pensamientos originados en diverss disciplinas-, como conclusión del Curso sobre la Ley Micaela, ofrecido por la Universidad Nacional de San Juan entre 2021 y 2022. Lo redacté como homenaje a una jóven, que militaba en las villas y en la universidad, asesinada, el 1° de abril de 2017, en Entre Ríos. El suceso fatal, ocurrió cuando cumplía con una cordial tradición de la universidad nacional en Argentina: los estudiantes de cursos avanzados –entre ellos Micaela García-, ofrecen una fiesta de bienvenida a los ingresantes. Para que, en memoria de Micaela, de ella, lo bello persista. –