Claudia Mallea: “No se encontró ningún resto que indicara ser una zona arqueológica”

La directora del Instituto “Mariano Gambier” afirma respecto de los geoglifos hallados en Ullum que “no corresponden a culturas prehistóricas”.

La Mg. Claudia Mallea, directora del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Profesor Mariano Gambier”, perteneciente a la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la UNSJ, luego de exhaustivas investigaciones de los geoglifos hallados en abril pasado en el Departamento Ullum, señaló que hay pruebas que evidencian que “las aglomeraciones (de rocas) son modernas”. Aunque constituyen formaciones llamativas, como por ejemplo el hecho de que las agrupaciones rocosas conforman letras del alfabeto castellano formando palabras como “MAGOOO”, los relevamientos y estudios dan cuenta de que las figuras formadas “no corresponden a culturas prehistóricas y por ende no se trata de un geoglifo arqueológico”, indica Mallea.

A continuación, el documento elaborado por la directora del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Profesor Mariano Gambier:

«Durante los meses de abril y mayo del corriente año 2022 se realizaron prospecciones y relevamientos al norte del Cerro Blanco, departamento de Ullum, con el fin de determinar si las formaciones de rodados correspondían a un geoglifo arqueológico. Todas las actividades estuvieron acompañadas por personal técnico, y en algunos casos autoridades de la Secretaría de Cultura y de la Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia, órgano de aplicación de la ley 571-F de patrimonio provincial. Durante dichos meses se realizó un relevamiento y prospección exhaustiva del área donde se encuentran distintas aglomeraciones de rodados en forma circular y rectangular en busca de material arqueológico. El área trabajada cubrió aproximadamente 1,5 Km de largo por 1 Km de ancho. El amplio espacio fue dividido en 8 sectores para realizar un registro gráfico y digital de cada medida y estructura. Además de tomar imágenes y realizar filmaciones con Drone que nos permitió relacionar los espacios utilizados para las aglomeraciones de rocas. En forma paralela se buscaron y analizaron imágenes aéreas y digitales de décadas anteriores con el fin de observar la evolución de dichas formaciones. De la misma forma durante el relevamiento se tomaron las medidas de todas las estructuras, se realizaron sondeos y excavaciones sistemáticas sin ningún resultado que nos permitiera inferir que se trataba de un sitio de ocupación arqueológica. En los 8 sectores analizados no se encontró ningún resto arqueológico como cerámica, instrumentos líticos, instrumentos de hueso u otro tipo de material que indicara ser una zona arqueológica. La existencia de cableados y postes de vieja data, como así también un sistema de tendido eléctrico de la segunda década del siglo XX evidencian un uso antrópico del espacio, destinado especialmente al trabajo de estos tendidos eléctricos como lo demuestran pircas modernas donde se encontraron residuos modernos de enlatado y bebidas.

En general trata de formas geométricas más o menos similares entre sí que se repiten a lo largo aproximadamente 1,5 Km y que se encuentran cortadas por algunas lomadas. Otro elemento llamativo y que evidencia que las aglomeraciones son modernas son las agrupaciones rocosas que conforman letras de nuestro alfabeto, formando palabras como “MAGOOO” Consecuentemente al análisis realizado del sitio y su entorno es posible concluir que se trata de formaciones modernas realizadas por rocas del lugar y que han logrado las formas geométricas y los caminos mediante el despedrado del suelo o la acumulación de rodados. El uso parece corresponder a varias décadas y ser un lugar recurrente para realizar alguna actividad que necesite estar aislada de lo urbano. Por lo tanto, hasta que no se encuentren nuevas evidencias que nos permitan inferir que se trata de un sitio arqueológico, consideramos que son formaciones modernas cuyo objetivo de construcción puede ser hipotizado de muchas formas pero que no corresponden a culturas prehistóricas y por ende no se trata de un geoglifo arqueológico».

Mgter. Esp. Claudia Mallea directora del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Prof. Mariano Gambier”

Fuente: Prensa SECCOM