Nueva manera de transitar

La Dirección de Psicología y Psicopedagogía de la UNSJ, dependiente de la Secretaria Académica, continúa compartiendo con la audiencia de radio Universidad su micro “Nos cambió la rutina “en esta oportunidad la Lic. Alejandra Ruffa nos invita a reflexionar sobre:  

“El confinamiento físico obligatorio, y digo físico porque socialmente hemos mantenido y hasta aumentado en muchos casos el contacto social, nos llevó a tomar una serie de medidas y conductas que nos permitieran transitar esta situación de la manera más saludable, creativa y funcional posible”.

“Mucho se ha hablado, aconsejado y sugerido para hacer frente a esta situación tan difícil como atípica de cambiar por completo nuestras rutinas en pos de cuidarnos y cuidar a los otros”.

“El tema es que después de tanto tiempo de confinamiento, si bien seguimos anhelando volver a la “normalidad” nos hemos acostumbrado a nuevas rutinas que deberemos volver a revisar y reestructurar para cuando el regreso progresivo sea una realidad. Como bien sabemos la pretendida “normalidad” a la que queremos salir, o nueva normalidad como se la llama, también requerirá adaptaciones conductuales semejantes a las que necesitamos para acatar el confinamiento”.

“Son esperables reacciones psicológicas tales como:

“Euforia y manía: el permiso para salir puede hacernos desconocer los protocolos de seguridad social llevando a una salida eufórica hacia el contacto y el descontrol en reuniones sociales no recomendadas”.

“Fobias o agorafobias: por el contrario, las personas pueden desarrollar temores exacerbados al contacto social, teniendo la necesidad de seguir indefinidamente con el aislamiento, aunque las circunstancias sean favorables para salir de él”.

“Aumento de conductas de dependencia y abuso: a sustancias, psicofármacos, alcohol, cigarrillo u otras formas de dependencia, como búsqueda de reducir el dolor, la incertidumbre, la soledad o la convivencia prolongada”.

“Aparición o aumento de rasgos obsesivos: la necesidad de medidas de higiene puede exacerbarse hasta llegar a transformarse en sintomáticos, lavado compulsivo de mano, rituales exagerados de limpieza en casa.

Discriminación y estigmatización de personas que hayan contraído el virus y se han recuperado o del personal sanitario que está o estuvo en contacto con personas infectadas o personas que hayan sido repatriadas, aunque no posean síntomas”.

“Indicadores de estrés postraumático psicológicos como ansiedad depresión angustia, insomnio, hiperquinesia o somáticos como alergias, enfermedades autoinmunes, fatiga, dolores musculares, intestino irritable, etc., pueden persistir en el tiempo por la dificultad de manifestar emociones”.

“Pueden darse cambios en las modalidades de reunirse o dejar de reunirse por miedo, generando cambios en las relaciones afectivas. Modificaciones de conductas como viajar, ir al trabajo o la escuela, a los centros comerciales etc. Usar el tapaboca de manera habitual. Todo esto requerirá una paulatina readaptación y nueva acomodación a las reglas de convivencia social.”

“Situación de duelo por diferentes perdidas: de un ser querido en primer lugar, del contacto con personas varadas en otros lugares que no han podido volver aun, pérdidas económicas, laborales, de contactos sociales, etc.”

“Por todo lo dicho antes se recomienda:

“Estar atentos y ampliar la conciencia para registrar y gestionar adecuada y funcionalmente cualquier conducta y/o síntoma de las descritas anteriormente. Programar una salida paulatina y respetuosa de las normas de seguridad, reestructurando hábitos cotidianos que tengan que ver con las normas propuestas desde los entes oficiales y hacerlo con prudencia, sin miedo”.

“Mantener la distancia física recomendada sin perder de vista la cercanía social y vincular necesaria sobre todo con los más vulnerables, ejercitando la solidaridad. Para ello en el caso que sea necesario seguir haciendo uso de las redes sociales para mantener una red de contención afectiva, emocional y vincular. Y si bien la tecnología es una poderosa herramienta de acercamiento social también puede convertirse por un lado en un estresor importante debido a la cantidad de tiempo que invertimos en chequear mansajes y contestar, también se puede trasformar en un elemento adictivo peligroso para desconectarnos de la realidad; esto requiere estar atentos a su uso controlado y prudente”.

“Evitar todo tipo de conductas consumistas compulsivas y riesgosas. La crisis económica es una realidad que atraviesa todos los niveles sociales, por tanto, se requiere una administración responsable de los recursos, gastar indiscriminadamente o adquirir deudas no es buena idea en estos momentos”.

“Por último: registrar y capitalizar lo aprendido en estos tiempos de confinamiento, tomando la crisis como oportunidad de crecimiento personal y social, basado en el bien común.”

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