Agostina Navarro y su familia conservan al vóley como un tesoro

La vida de Agostina Navarro pasa alrededor de una pelota de vóley. Para ella no es una frase hecha, sino que junto a su hermana crecieron con valores, tradiciones que cosecharon del deporte. Por eso en esta cuarentena el entrenamiento no es personal, sino en grupo. El mejor bien familiar es la práctica del voleibol.

Su inicio en el vóley lo hizo junto a Adriana Carrizo, una de las tantas profes que cuenta la prestigiosa escuela de voleibol de la Universidad. Agostina nos narró que “cuando tenía nueve años mi papá (Rodolfo) nos llevó a mi hermana (Tamara) y a mí a jugar a la U. Mi viejo hizo muchos deportes y quería que hagamos voleibol en este club porque sabía que era la mejor escuela de la provincia”.

  En aquellos años, las hermanas Navarro se acomodaron. Agostina ensayaba canto y su hermana hockey. Pero después de un tiempo recordó que “a medida que pasaban los días nos entusiasmábamos un poco más, teníamos muchos torneos y había muchas nenas así que de a poco nos fue gustando”.

 

La etapa de jugadora en la escuela de voleibol de Universidad deja muchas experiencias ricas en la adquisición de valores. Agostina rescata todo ello de su faceta de jugadora. Al respecto afirma que “el vóley formo mi personalidad y me ayudo con la formación de mi identidad; sostengo que si hubiese hecho otro deporte mi carácter no sería el mismo”.  Agostina es una jugadora joven que tienen mucho para dar adentro del campo de juego, pero apunta también a otra de las facetas en su vida, enseñar. A ello también se lo atribuye al deporte que practica: “lo que más me dio fue mi profesión. A medida que iba creciendo me interesaba más el deporte y todo lo positivo que le genera al ser humano en su desarrollo, así que me decidí por estudiar educación física”.

Si de ídolos se trata, ella no duda y dice que su padre es su ídolo máximo, “tiene 53 años y sigue jugando y eso influye para que yo siga para adelante. En mi casa vemos mucho vóley. Mas ahora en cuarentena”.

Para ella y su familia el aislamiento no es tan pesado. Entre juegos de mesa y momentos de entrenamiento pasan los días de encierro en casa. Por eso afirma que “cada uno tiene sus tiempos y los respetamos. Generalmente entrenamos todos a la noche, así que en el día estamos todos en casa, ya sea estudiando o trabajando, pero pasamos mucho tiempo juntos”.

De lo que vendrá en su vida afirma que “mi vida deportiva creo que ya no le dedico mucha energía, estoy más abocada al Mini, tengo muchos objetivos como docente, pero nunca dejando de lado el deporte. Es muy divertido cuando las nenas del Minivoley me ven se les transforman los ojitos viendo a la profe con las “grandes”, o haciendo cosas extraordinarias que ellas recién los están aprendiendo. Sirve mucho como ejemplo también para mis alumnas, al estar de los dos lados como jugadora y entrenadora saben que lo que les digo es por vivencia propia”.

El mensaje de Agostina de Navarro para aquellas personas que piensan en un deporte para sus hijos o aquellos chicos o chicas que aún no se deciden a practicar algún deporte, afirma que “nunca dejen de hacer deporte, pero tampoco deben dejar de ser felices. Lo que hagan, las tiene que convencer que lo hacen por pasión y placer; y si no es así, deben probar otros que hay muchísimos y cada vez aparecen más”.

Un Patita que a través del deporte encontró su lugar en el mundo y le da cada vez más sentido a su vida.

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