Sergio Montañez: “En las fiestas no hay que pensar que es la última cena”

El mes de diciembre se caracteriza por ser un mes de encuentros, de despedidas de año y celebración por las fiestas navideñas y las comidas copiosas y bebidas alcohólicas son las vedettes. En sintonía con esto Sergio Montañez, Médico Gastroenterólogo dijo en Radio Universidad que hay una conducta aprendida de hace años y el brindis de fin de año parece ser la última cena.

“Hay que comer y tomar de forma moderada. De lo contrario, esto puede ocasionar descontrol desde el punto de vista metabólico y muchas personas han llegado a tener ingestas inapropiadas de alcohol que van en detrimento de la salud. Hay que aprender conductas porque hay una ingesta calórica diaria adecuada para cada persona tanto para el hombre como para la mujer. Para la persona sedentaria como para la que hace ejercicio, la persona de 20 años y la persona de 50. No es la misma ingesta para la persona que tiene diabetes, que tiene aumento de colesterol o cualquier otra patología. Esto tiene que ser todos los días no solo en las despedidas, pasa que hay una conducta aprendida y el cerebro no discierne que hoy es día de brindis y mañana no y la comida que tiene más grasa y más azúcares es más adictiva y eso hace que uno coma en forma desmedida. Sigo defendiendo al hígado, el hígado es muy noble, no produce dolor es como una cajita de 14 centímetros, existen condiciones como la diabetes, el colesterol, que hacen que haya un aumento de volumen y eso produce molestias. El hígado graso es una enfermedad silenciosa y uno no toma conciencia de esto que por estas ingestas inapropiadas esto puede producir cirrosis”.

En este sentido, el profesional agregó, “debemos desayunar como príncipes, almorzar como un rey y cenar como mendigo no al revés. En las despedidas o en las fiestas no hay que pensar que es la última cena. Comer mucha ensalada y que esta conserve la cadena de frío, beber agua en cantidades necesarias y el alcohol la cantidad necesaria para poder brindar. un tercio de la botella de vino proporciona los gramos diarios para que el hígado lo metaboliza y no haya problemas gastroenterólogos. Uno cree que puede tomar y piensa que más que una borrachera no pasa y no es así. En realidad una persona que bebe en demasía puede tener otro tipo de problemas. Hemos visto en , aparte de esta borrachera hemos visto pacientes con intoxicación alcohólica aguda que son cuadros muy desagradables que han llegado a la hepatitis alcohólica que tiene una mortalidad de un 70% no es un dato mejor porque en cinco días puede terminar con esa vida”.

Consultado por los antiácidos, Montañez sostuvo, “tiene sus efectos colaterales, no va a prevenir nada. Altera la flora intestinal, predispone a las diarreas entonces uno debe ser moderada también en la ingesta de antiinflamatorios y si es con una prescripción médica mucho mejor”.

 

 

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