Abogado, historiador y con una trayectoria política a nivel local más que meritoria. Gustavo Rivas fue, durante toda su vida, uno de los hombres más respetables de Gualeguaychú. Las escuelas lo convocaban para dar charlas de formación ética y las organizaciones de la ciudad se enorgullecían de contarlo entre sus miembros. Hasta hace apenas unos días, era el asesor legal de la Comisión de Carrozas Estudiantiles, uno de los espacios más populares y convocantes de la ciudad. Tanto prestigio tenía el “Doctor Rivas”, que las autoridades municipales lo invitaron a dar el discurso del acto del último 20 de junio. Y, obviamente, él aceptó. A los 72 años, nada parecía gustarle más que el reconocimiento y los aplausos.

Sin embargo, Rivas tendría una contracara. El “ciudadano ilustre” escondería una historia perturbadora que se difundió por estos días. Según la investigación del periodista Daniel Enz, publicada en la revista que dirige, Análisis de Paraná, y que ya fue tomada por la Justicia, el abogado es el presunto responsable de haber abusado, corrompido o prostituido a 2.000 menores.

Desde esta publicación, Gualeguaychú –que tiene 100.000 habitantes– se dividió en dos: mientras unos festejan que, por fin, se conozca la verdad, otros le bajan el precio a la denuncia. Pocos se animan a decir que no sabían absolutamente nada. En tantos años, el extraño vínculo de Rivas con los adolescentes del lugar, las fiestas clandestinas en sus casas o en su barco y la ayuda económica que les dio a jóvenes con quienes aparentemente nada lo unía, habían convertido en vox populi el rumor de que algo raro estaba pasando.

Entre 1995 y 1996, un grupo de padres denunció que sus hijos habrían sido víctimas sexuales de Rivas pero en aquel momento la Justicia no pudo darles una respuesta convincente. Aunque intentaron exponerlo con escraches públicos, el tiempo pasó y todo quedó reducido a un expediente nunca comprobado. Sin embargo, luego de la publicación del artículo en Análisis, Rivas quedó en la mira de la Justicia. Los fiscales Lisandro Beherán y Martín Cedrés, conducidos por el procurador general del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, Jorge Amílcar García, investigan el caso. En estos primeros días, ya secuestraron 300 fotografías que el acusado tendría en su archivo personal. En ellas habría menores de edad posando desnudos y masturbándose. El mismo Enz cuenta la compleja trama de esta investigación periodística que causó escándalo.

Noticias: ¿Cómo calcularon que fueron 2.000 casos?
Daniel Enz: El número lo consensuamos con los familiares y las víctimas, pero intentamos ser muy moderados. Calculamos una víctima por semana durante 40 años, pero sabemos que la conducta de Rivas siempre fue colectiva. Durante décadas, cada viernes y cada sábado podía llegar a corromper a un promedio de veinticinco chicos. Arrancaba con los adolescentes de los albergues de menores, de los barrios más pobres. Después seguía con chicos de clase media o media alta, en el horario entre las 22 y las 2 de la mañana. Esto lo hizo sistemáticamente todos los viernes y todos los sábados. Era su obsesión.

Noticias: ¿Cómo llegaron al primer dato y por qué decidieron seguir investigando?
Enz: El dato lo tenía desde hacía unos cuatro o cinco años pero me costaba creerlo. En el 2012 habíamos arrancado con otra denuncia por abuso contra el cura Justo José Ilarraz, que ahora está por ir a juicio. Todo esto ayudó a que nos vayan llegando comentarios, hasta que un día decidimos meternos de lleno en el tema. A medida que armábamos el rompecabezas, nos dábamos cuenta de la gravedad de los abusos de Rivas.

A través de testimonios, Enz pudo reconstruir el método que habría usado Rivas para cometer los abusos: atraía a chicos menores de edad a su casa. Según Enz, a los jóvenes de clase baja los convencía a cambio de dinero y a los de clase media y alta les ofrecía cosas a las que no habrían podido acceder sin un adulto: alcohol, fiestas, pornografía, salidas en barcos.

A lo largo de toda su vida, Rivas supo involucrarse en la vida de los jóvenes de Gualeguaychú y de los pueblos de alrededor. Tanto que hasta llegó a viajar con varios grupos de egresados a Bariloche.

Noticias: ¿Por qué Gualeguaychú mantuvo esto oculto tanto tiempo?
Enz: Rivas siempre fue muy inteligente en sus movimientos. Nunca dejó de mostrarse en público. Va todo el tiempo a todos los eventos de la ciudad. Creo que iba camino a tener su calle o algo por el estilo. Era parte de su estrategia. Eso hizo que el tema de los abusos pasara a ser un comentario de pueblo, una especie de chanza. ¿Por qué? Porque Rivas siempre les hizo creer a sus víctimas que eso era un juego, que nunca les iba a pasar nada, que estaba todo bien. Una de las consecuencias de todo esto fue que muy pocos les dijeron a sus padres lo que pasaba en esos encuentros.

Noticias: ¿Cómo piensa que va a actuar la Justicia, ahora que se empezó a investigar?
Enz: El abogado de Rivas está tratando de generar temor con revelar las identidades de las víctimas. Hasta ahora, la mayor cantidad de ellas se contactó conmigo para ir a declarar porque todavía no hay un abogado querellante. Es más, los que declararon hasta ahora son personas que no viven en Gualeguaychú. En la ciudad está costando porque muchos ni se reconocen como víctimas. Recién después de que el fiscal les dice “Mire, si a usted lo fotografiaron desnudo, si Rivas se paseó desnudo frente a usted, si le mostró películas pornográficas o si lo manoseó, usted ha estado en una instancia de corrupción de menores”, es cuando a muchos les cae la ficha.